ORACIÓN INICIAL:
CANTO: ANDANDO POR EL CAMINO,
1.-Andando por el camino te tropezamos, Señor. Te hiciste el encontradizo, nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor.
Ponían esperanza y fuego en el corazón.
TE CONOCIMOS, SEÑOR, AL PARTIR EL PAN.
TÚ NOS CONOCES, SEÑOR, AL PARTIR EL PAN (BIS).
2.-Llegando a la encrucijada, Tú proseguías, Señor. Te dimos nuestra posada, techo, comida y calor. Sentados como amigos a compartir el cenar. Allí te conocimos al repartirnos el pan.
ORACIÓN DE CUARESMA EN EL AÑO JUBILAR 2025.
Señor misericordioso, en este tiempo de Cuaresma te pedimos que renueves nuestros corazones.
A través del ayuno, la oración y la limosna, ayúdanos a caminar en esperanza y conversión.
Que el perdón y la misericordia que nos ofreces en este Jubileo transformen nuestras vidas, acercándonos más a Ti
PREGÓN DE CUARESMA (Ulibarri Fl)
Los que habéis sido bautizados, los que habéis escuchado la voz del Espíritu, los que habéis acogido la revelación del Dios vivo, los que habéis descubierto que sois sus hijos, ¡adentraos en el desierto sin miedo y caminad con paso ligero! Cuaresma es ese tiempo que viene y va, tiempo para vivirlo en camino, sin instalarse, sin retenerlo, sin lamento, con la esperanza siempre a flor de piel y la mirada fija en otro tiempo, la Pascua, que es definitivo.
Entrad en Cuaresma convencidos, listos para el combate, ligeros de equipaje; la mente despejada, entrañas llenas de ternura y misericordia, calzado apropiado, y mucha paciencia con vosotros mismos.
Dejaos mecer por la brisa del Espíritu; poned vuestro corazón en sintonía con los latidos de Dios y el grito de los afligidos, bebed en los manantiales de la vida y no os dejéis engañar por los espejismos del desierto.
Bajad del monte a los caminos de la vida, bajad sin miedo y llenos de misterio. No profanéis los templos vivos, buscad de noche como Nicodemo y, como aquellos griegos, preguntad a discípulos y amigos por Jesús y su Reino y cómo sembrarse en el campo del mundo para germinar a su estilo. Vivid la Cuaresma bien despiertos, caminando en comunidad, con fe, esperanza y amor, fijos los ojos en Jesús ¡Daos esa oportunidad!
SALMO 50
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.
PERDÓNANOS, SEÑOR:
Somos débiles, Señor, perdónanos: por no saber decirte nada, por ser avaros de nuestro tiempo y no tenerlo para encontrarnos contigo. Somos débiles, Señor, perdónanos: por esconder la claridad del Evangelio, por nuestras cobardías y nuestros compromisos con el pecado. Perdónanos, Señor, por nuestras faltas de amor, nuestros arrebatos, nuestros prejuicios, nuestra indiferencia, y todo lo que mata el amor.
Perdónanos, Señor, por no saber perdonar, por no saber reconciliarnos con nosotros mismos, y, menos aún, con los otros.
Somos débiles, Señor, perdónanos.
ORACIÓN DEL JUBILEO (PAPA FRANCISCO).
Padre que estás en el cielo, la fe que nos has donado en tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano, y la llama de caridad infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo, despierten en nosotros la bienaventurada esperanza en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio que fermenten la humanidad y el cosmos, en espera confiada de los cielos nuevos y de la tierra nueva, cuando vencidas las fuerzas del mal, se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza, el anhelo de los bienes celestiales y derrame en el mundo entero la alegría y la paz de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente, sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.
LISTA DE VÍDEOS PARA ORAR CON LOS SALMOS