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viernes, 4 de mayo de 2018

VÍA LUCIS: EL CAMINO DE LA LUZ


VÍA LUCIS: EL CAMINO DE LA LUZ



INTRODUCCIÓN AL BLOG

Este blog quiere ser un rincón para orar juntos a Dios.  Oramos convencidos de una  PRESENCIA
La fe recibida en el Bautismo necesita ser orada y convencida de tener un trato de amistad con Dios.
Este Blog pretende ser una CAPILLA VIRTUAL donde puedas rezar a Dios convencido de su presencia. 
Estas velas están encendidas para ti....
Situáte en la presencia  del Señor y ojalá que las oraciones que cada día sugiero sea una oportunidad para presentar tu vida a Dios como una ofrenda agradable y válida. 





                         INTRODUCCIÓN A LA ORACIÓN

CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

«Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría (Santa Teresa del Niño Jesús, Manuscrit C, 25r: Manuscrists autohiographiques [Paris 1992] p. 389-390).

La oración como don de Dios

2559 “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes”(San Juan Damasceno, Expositio fidei, 68 [De fide orthodoxa 3, 24]). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde “lo más profundo” (Sal 130, 1) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf Lc 18, 9-14). La humildad es la base de la oración. “Nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios (San Agustín, Sermo 56, 6, 9).

2560 “Si conocieras el don de Dios”(Jn 4, 10). La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él (San Agustín, De diversis quaestionibus octoginta tribus 64, 4).





                    VÍA LUCIS: EL CAMINO DE LA LUZ


Meditación sobre la Pascua y el triunfo de Jesús sobre la muerte.
¡Únete a  Cristo Resucitado!
El cristianismo vive de una Presencia,  no de una nostalgia”


        El Vía Lucis, "camino de la luz", es una devoción que nos ayuda a recorrer, siguiendo los relatos evangélicos, la andadura de Cristo Resucitado hasta Pentecostés
        La devoción del “Vía Lucis” se recomienda en el Tiempo  Pascual y todos los domingos del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.


Comienzo de la Oración:
V/En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.          R/Amén.


ORACIÓN PREPARATORIA

  Señor Jesús, has triunfado sobre la muerte con tu  Resurrección y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría, la    esperanza firme. Tú que fortaleciste la fe de los  apóstoles,  fortalece también fe, para que nos entreguemos de lleno a Ti. Queremos             compartir contigo y con tu Madre   la alegría de tu Resurrección   gloriosa. Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu  Santo, gocemos un día de la gloria             eterna



"PRIMERA  ESTACIÓN
¡Cristo ha resucitado!
         Terminado el descanso del sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a      embalsamar a Jesús.               ...
         Entraron en el sepulcro, vieron a un joven vestido de blanco,   sentado a la derecha y se espantaron. El les dijo: -No os espantéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Mirad el sitio donde lo pusieron..." (Mc 16,1-7).

Señor Jesús queremos vivir contigo la verdadera  alegría, la alegría que brota de un corazón  enamorado y entregado, la alegría de la      resurrección. Pero enséñanos a no huir de la cruz, porque antes del triunfo suele estar la tribulación.



V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los  siglos. Amén.


SEGUNDA ESTACIÓN
El encuentro con María Magdalena



“Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se    apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban  tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron” (Mc 16,9-11)

Padre, nosotros te queremos pedir que, como María  Magdalena,  seamos testigos y mensajeros de la Resurrección de Jesucristo,  viviendo contigo el gozo de no separarnos   nunca del Señor.


V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los    siglos. Amén.

TERCERA  ESTACIONJesús se aparece a las mujeres



Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades,  sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro único móvil sea el amor.


V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los    siglos. Amén.



CUARTA  ESTACIONLos soldados custodian el cuerpo de Cristo


Señor Jesús, danos la limpieza de corazón y la claridad de mente para reconocer la verdad. Que nunca negociemos con ella para ocultar nuestras flaquezas, nuestra falta de entrega, que nunca sirvamos a la mentira, para sacar adelante nuestros intereses. Que te reconozcamos, Señor,   como la Verdad de nuestra vida.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los    siglos. Amén.




QUINTA  ESTACIÓN
Pedro y Juan contemplan el sepulcro vacío



         “Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corría por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el    sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el   sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces, entró         también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó “ (Jn 20,3-8)

Señor Jesús, también nosotros como Pedro y Juan,    necesitamos  encaminarnos hacia Ti, sin dejarlo para después. Por eso te pedimos ese impulso interior para responder con prontitud a lo que puedas querer de nosotros. Que sepamos escuchar a los que nos hablan en tu nombre para que   corramos con esperanza a buscarte.


V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los   siglos. Amén.




SEXTA ESTACIÓNJesús en el Cenáculo muestra sus llagas a los Apóstoles



 Señor Jesús, danos la fe y la confianza para descubrirte en todo momento, incluso cuando no te esperamos. Que seas para nosotros no una figura lejana que existió en la historia, sino que, vivo y presente entre nosotros, ilumines nuestro camino en esta vida y, después, transformes nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el tuyo.



V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los   siglos. Amén.


                                         SÉPTIMA ESTACIÓN                                   EN EL CAMINO DE EMAÚS







      “Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir     adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado”. Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su  lado…” (Lc 24,28-31)

Señor Jesús,  concédenos  la gracia de  descubrirte en el   camino de la vida, en la lectura de tu Palabra y en la   celebración de la    Eucaristía, donde te ofreces a  nosotros   como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti,  Señor, un deseo ardiente de                       encontrarte también en los hermanos.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


   OCTAVA ESTACIÓN
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER
DE PERDONAR PECADOS
                             



Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el sacramento de la Penitencia.



V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.





   NOVENA ESTACIÓN

JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS


        

“Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros”. Luego dice a Tomás: “Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino        creyente”. Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío”. Dícele Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han              creído” (Jn 20, 26-29)

Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y la caridad.    Danos una fe fuerte y firme, llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén




  DÉCIMA ESTACIÓN

JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA








         “Simón Pedro les dice: "Me voy a pescar". Ellos contestan: "Vamos  también nosotros contigo". Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: "Muchachos, ¿tenéis pescado?". Ellos                     contestaron: "No". Él les dice: "Echad la rea a la derecha de la barca y  encontraréis". La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor" (Jn 21,3-7a)

Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre.        

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los   siglos. Amén.


  UNDÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR




         “Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: ... Le dice por    tercera vez: “Simón de Juan, ¿me quieres?” Se entristeció  Pedro de que la preguntase por tercera vez: “¿Me quieres?” y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero”. Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas”(Jn 21,15-17)

Señor Jesús, que sepamos reaccionar antes nuestros pecados, que son traiciones a tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a  estar muy unidos al sucesor de Pedro, al Papa, porque es garantía de la unidad de la   Iglesia y de la fidelidad al Evangelio.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. 
R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los     siglos. Amén.


  DUODÉCIMA ESTACIÓN
JESÚS ENTREGA A LOS APÓSTOLES SU MISIÓN




         “Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes    bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del   Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he  mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,18-20)

Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el  mandato de predicar la Buena Nueva, haz que  crezca en  nosotros el deseo de llevar al mundo, a cada persona, la  alegría de tu  Resurrección, para que así el mundo crea, y  creyendo sea                  transformado a tu imagen.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre,     por los siglos de los siglos. Amén.
 DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO


“Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los   bendijo. Y         sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el Templo      bendiciendo a Dios” (Lc 24,50-53)

Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la  gloria futura que has destinado para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar sin descanso aquí en la tierra por   todo lo bueno, lo noble y lo verdadero.


V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los  siglos. Amén.
 DÉCIMO CUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS

         “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una               ráfaga de viento     impetuoso, que llenó toda la casa en la que se              encontraban. Se les       aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”
(Hch 2,1-4)

Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y    Santificador nuestro, inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te  conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el    fuego de tu amor para que, transformados por tu fuerza, te pongamos en nuestro ser y de nuestro obrar.

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya. 
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 
R/ Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.





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